Dejó de llover.
La luz resbala desde mi paraguas
y se enrolla en tus pies.
Las gotas se hamacan suspendidas desde las marquesinas
La calle se llena de espejos.
Un trino lejano y azul quiebra la tarde.
Tiemblas.
Tu reflejo salta de un charco a otro,
por un instante fueron tu
y al otro fueron yo,
y ahora son cielo.
No falta tanto.
José Luis Ripa
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