de una lágrima tuya.
Correr por las calles con las venas
teñidas de púrpura,
bajo el velo de
nubes ausentes.
Rasgando el espesor nocturno.
A través de los gases de escapes,
fuera de la lluvia paralela,
siguiendo un castigo.
Aturdido por un aullido senoidal,
Hipoacusia en los dedos,
Lentitud en mis sentidos,
Palidéz.
Soy permeable a tu silencio
y ya agoté los pecados.
Pero aún sigo aquí.
No pude alcanzarte.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario