No sé si aún estás despierta
pero sigue así,
quieta.
Que hay tanta calma aquí
que puedo sentir
como danza el aire
a tu alrededor
y revela
tu contorno
con zumbidos
casi imperceptibles.
Penumbra,
y te desdibujas en las sombras.
Pero conozco
cada suave movimiento
que haces
cuando duermes
y sé exactamente
como estás,
como se arruga delicadamente
la seda bajo la textura
de tu piel,
y hasta la temperatura justa
de la sábana
en el hueco tibio
que dejó tu cuerpo
al girar.
Te he observado
tantas veces
que acepto el desafío
de tu ausencia
y aún así te veré.
Porque te has marcado
en mis pupilas
como el hierro vivo
en el cuero vivo.
Aún humean mis ojos
y puedo calcarte
donde sea,
donde sea.
pero sigue así,
quieta.
Que hay tanta calma aquí
que puedo sentir
como danza el aire
a tu alrededor
y revela
tu contorno
con zumbidos
casi imperceptibles.
Penumbra,
y te desdibujas en las sombras.
Pero conozco
cada suave movimiento
que haces
cuando duermes
y sé exactamente
como estás,
como se arruga delicadamente
la seda bajo la textura
de tu piel,
y hasta la temperatura justa
de la sábana
en el hueco tibio
que dejó tu cuerpo
al girar.
Te he observado
tantas veces
que acepto el desafío
de tu ausencia
y aún así te veré.
Porque te has marcado
en mis pupilas
como el hierro vivo
en el cuero vivo.
Aún humean mis ojos
y puedo calcarte
donde sea,
donde sea.

Desnudo reclinado, Jean Francois Millet
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